Bermillo de Alba (Zamora)

EL PUEBLO     LA POBLACIÓN     RÍO MALO          RÍO ALISTE

BERMILLO DE ALBA: localidad con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Zamora, partido judicial de Alcañices, audiencia territorial y capitanía general de Valladolid. Situado en terreno llano, con libre ventilación y CLIMA sano: tiene 32 CASAS; iglesia y parroquia servida por un cura y un beneficiado, y una ermita arruinada. Confina con los términos de Samir, El Castillo, Videmala y Alcañices (error). (En realidad los límites son: Samir, Castillo, Videmala, Cerezal, Pino y Fonfría). El TERRENO es de mediana calidad, fertilizándole en parte las aguas del río Malo, que tiene origen en el término. PRODUCCIÓN: cereales, legumbres, algún ganado y yerbas de pasto. POBLACIÓN: 61 vecinos, 245 almas. CAPACIDAD PRODUCTIVA: 59.489 reales. IMPONIBLE: 8436. CONTRIBUCIÓN: 4115 rs., 28 mrs. (Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar por Pascual Madoz. Madrid, 1846)

Recibe el apelativo de "Alba" por haber formado parte del histórico condado de Alba y Aliste, que se fundó cuando el rey Enrique IV concedió el título de Conde de Alba de Liste a don Enrique de Guzmán el 8 de agosto de 1449.

"Estaba bajo el señorío del Conde de Alba de Aliste, y por lo tanto había de pagar unos tributos: "la novena parte de todos los frutos de trigo, centeno y cebada, de las crías de los ganados de lana y cabrío y lana que de ellos se cortara. Así mismo percive de cada vecino por razón de fuero del hogal una gallina y veinte y un maravedís en cada año". Mª Elisa González-Moro Zincke. La zamorana Tierra de Alba (1752-1985)

Nos hemos permitido introducir un artículo sobre el pueblo que publicó el periódico La Opinión el día 17 de mayo de 1992, escrito por el profesor D. Herminio Ramos.

Bermillo de Alba, entre los ríos y las pizarras

Herminio Ramos
La Opinión. Domingo, 17 de mayo de 1992


Bermillo de Alba, cabecera de un arciprestazgo, pueblo escondido en el fondo del valle cortado por el río Malo, agarrado a sus laderas y lleno de inquietudes y de esperanzas, amarrado a sus escarpadas laderas y lleno de la sana inquietud del trabajo de la memoria que través del tiempo enseñó a todos que el trabajo y la constancia fueron los motores del futuro, la regla de oro de cualquier intento, y el misterio de todos los éxitos, lo demás es mirar al cielo impasible y desganado para esperar el premio que reciben los que nada hacen porque nada esperan sino es la muerte y la nada.


Sobre la geología de Aliste.
Su término, con una extensión de 2.046 hectáreas, pertenece en cuanto a su geología al ordoviciense medio y superior formado en su mayoría por pizarras, limitadas de NO a SE por una franja de Pizarras, esquistos, liditas, riolitas, tobas riolíticas pertenecientes al Silúrico y que corren paralelas a la cuenca del río Aliste.
Por el mediodía, las pizarras ordovícicas limitan en línea de contacto paralela con la anterior sobre el granito, de una y de dos micas, rocas ácidas que pertenecen al batolito granítico de Sayago.
Es difícil delimitar en pequeñas extensiones las características geológicas como consecuencias de la complicación tectónica que han impreso a estos materiales los plegamientos hercinianos y más tarde las fracturas producidas por el Alpino, todo lo cual ha dado lugar a una serie de supresiones y alteraciones de materiales y capas, contactos irregulares y diversidad de cambios que hacen difícil su determinación, y originando gran confusión.
Bermillo de Alba está dentro de los límites de uno de los afloramientos del Silúrico que hemos citado por el norte y que están estos materiales formados, como ya hemos citado, por esquistos negros, grises y azulados de sericita y clorita, con abundante materia carbonizadas, arcillosas, arenosas y ferruginosas, liditas, riolitas, y tobas riolíticas, barita, cuarcitas negras, ampelitas y grauvacas de grano fino, con abundantes fragmentos líticos de cuarcitas...... Vemos, por tanto, la enorme variedad de materiales que a pesar de su aparente uniformidad ofrecen una rica gama de materiales que es digna de un estudio de detalle.

Su relieve.
Estos terrenos están drenados en general por dos corrientes de agua importantes que han ido desmontando estos suelos y se han ido enclavando en ellos; por el norte y no demasiado lejos del río Aliste por donde penetra el embalse de Ricobayo y paralelo a esta línea principal el río Malo que cruza el núcleo urbano, paralelo al anterior y cuyo curso ha seguido la línea general de los plegamientos y del tipo de materiales sobre los que corre del NO al SE.
Este término se puede estudiar en la hoja 368 del 1:50.000, la misma del geológico, estando el pueblo situado a 866 metros de altitud, constituyendo curiosamente el vértice geodésico más importante de su término municipal. Al norte del pueblo y por el pago de las Barreras, tenemos el Cesto otro vértice de 856 metros de altitud y al sur el Majadal de 849 metros. Drenan su término, además del río Malo como principal, los arroyos de la Rubilla, el del Forno, el de los Empeños, el de las Boizas, y, además una laguna llamada Jacera. Estos topónimos los podemos unir a una serie rica por su variedad y abundancia, de los que podemos citar, los Campujones, el Gamonal de los Bolos, Fuente Nueva, Canta el Pino, las Praderas, Quirocanto, Alto el Ciervo, la Cernada, el Cascollal, el Sierrico entre la gran gama de nombres a cual más interesante y sugestivo para el filólogo e incluso para el geógrafo y el historiador.
Su raya del término por el Sur que marcha de SE a NO delimita además de un relieve una nota histórica importante, paralela a ella y dentro del término corre la Cañada, que señala una vía de gran importancia que falta de la época gloriosa de la Mesta y que posteriormente por ellas o paralelas a ellas se van a trazar los caminos reales y posteriormente, a finales del siglo pasado o principios de éste las actuales carreteras. Estos viejos testimonios, hoy abandonados y perdidos o absorbidos por las fincas colindantes, son verdaderos testimonios de un pasado llena de grandezas y de miserias, pero predominando las primeras.

Un pueblo y dos barrios.
El río Malo divide al núcleo humano y las casas trepan por la ladera de la margen izquierda del río constituyendo un conjunto de extraordinaria belleza, como todos los núcleos humanos, lugares, villas o ciudades, en los cuales la ladera ha sido utilizada en apretado núcleo, escalonadas y vivas. Sin embargo, la falta de dirección y de cuidados de parte de las instituciones ha permitido la desaparición de núcleos dignos de ser conservados y mimados en cuanto a ayudas y atenciones. La ladera de la solana de Bermillo de Alba ha debido de ser uno de esos núcleos. Su arquitectura es puramente rural, aprovechando los materiales a base del predominio de la pizarra, que les da a las mamposterías con esta piedra un color negruzco, y en los ángulos y huecos el granito o el gneis, además de cuarcitas, han sido los elementos fundamentales de su fábrica.
Su poblamiento es concentrado y se estira a lo largo de la ladera y del río, destacando en todo lo alto la iglesia dedicada a San Mamés, mártir, un santo que corresponde a los primeros tiempos de la reconquista y que se da por otras de Tábara y Aliste, incluso en algún despoblado de Sayago, pero curiosamente en zonas romanizadas y de cercanías a lugares más o menos estratégicos de emplazamientos romanos. La iglesia de una sola nave, fue del patronato del señor duque de Ucesa, conde de Alba de Aliste hasta 1881, que pasó al ordinario y su jurisdicción correspondía al Arzobispado de Santiago de Compostela, como todo Aliste. Tanto su pórtico como la espadaña corresponden al siglo XVIII y alrededor de la iglesia, en lo que hoy constituye su atrio, fue cementerio.
En ella tres cofradías han llenado la vida y la espiritualidad de los fieles, la del Santísimo Sacramento, la de la Santa Cruz, y la del Rosario; y hay en ella dos Capellanías dedicadas a Santa Inés, fundada en 1595 por Pedro Quintana y cuyos libros datan desde 1754 a 1769, y la misma de Lucas Enríquez cuyos libros datan de 1664 al 1823, el final del trienio liberal con el que posiblemente se pierden las obligaciones de estas capellanías y posiblemente se desamortizan sus bienes. El Libro de Curatos data de 1600 y llega hasta 1890; su vinculación a la cabeza de Ayuntamiento de Fonfría, es allí donde se debe seguir su desarrollo a partir de 1833.
Las tierras de Bermillo de Alba, dadas sus características geológicas, han sido pródigas en el centeno, algún trigo y cebada y los pastos y huertos de las ribes del río Malo han constituido la base de su economía, el ganado a pesar de las ambigüedades y deficiencias, de la pobre alimentación y descuido en la trata y selección del ganado, haciendo de éste el elemento más destacado de su economía, como lo sigue siendo en la actualidad.

Su larga historia.
Bermillo de Alba pertenece a la primera oleada de lugares repoblados al norte del Duero y las Tierras de Alba que van a adquirir fuerza como zonas fronterizas a partir del reconocimiento del reino de Portugal, arrastran desde tiempo atrás la inercia de una situación privilegiada en una zona de paso obligado a lo largo de la cuenca del río Aliste, la que va a ser la ruta de las invasiones, y cuya vigilancia y cuidados lo indican los fuerte ya en el siglo XVIII que la jalonan. Mucho antes el propio Castillo de Alba cuyas imponentes ruinas bien claro hablan de su importancia, como de nuestra desidia, porque no podemos ofrecer más que historia y pasado, casi siempre digno, y ni siquiera lo respetamos, cuando más cuidarlo.
El Condado de Alba constituye uno de los fragmentos más importantes de la Alta Edad Media, y de sus ramas que se van a extender por todas la tierras de Castilla y León se van a encontrar y van a gestarse las familias que van a hacer posible el final de la Reconquista y la unidad de los reinos. La Alta Edad Media afianza a estas tierras casi siempre alrededor de la diócesis y si bien es cierto que es el Esla la gran línea de separación, la gran frontera, incluso en la época visigoda lo dice la vieja Tunis, San Pedro de la Nave, en esta orilla y en los arranques de estas tierras de contacto entre cuarcitas pizarras y granitos la casiterita abre posibilidades que les ha dado una importancia poco común, incluso el que la cabecera de su distrito municipal, antes de la constitución de los Ayuntamientos, Fonfría, con aduana abierta de paso de mercancías con Portugal, le dio a estos lugares próximos una importancia desusada y desconocida para el resto, lo que le ha dado una cierta consistencia en su población.

Del siglo XVI al siglo XX.
La primera vez que Bermillo aparece en un censo corresponde al año 1591 y figura como Mermillo, con 44 pecheros y 1 clérigo, pocos años más tarde del siglo pasado con don Pascual Madoz a 61 vecinos y 245 almas, produciéndose una subida espectacular porque don Faustino en 1884 nos habla de 90 vecinos y 360 almas, cifra importante dada la característica de la zona y las del núcleo urbano.
Al comenzar este siglo y en su primer censo nos encontramos con una población de 282 habitantes, otra vez se nota un descenso considerable; en 1920 aparecen 364 habitantes y cuarenta años más tarde después de las vicisitudes de la Guerra Civil y los nuevos reajustes de la población ante la nueva sociedad que se perfila en el censo de 1960 vemos que ha subido y alcanza una cota, la más alta, pues a partir de este momento comenzará el descenso, incluso acelerado de su población.
En 1970 solamente 328 y en el de reajuste de 1985 solamente 256 habitantes, estando, por tanto, en la misma línea que la mayor parte de población rural tantas veces citada.

Un fenómeno nuevo.
Los herederos de la población rural, pura, la que se dedicaba al trabajo de la tierra y ganadería con dedicación exclusiva, han buscado y llenado las exigencias de la nueva sociedad apartándose al mismo tiempo que se ha producido un reajuste en las explotaciones, incompleto y mal hecho por falta de dirección y muchas veces por falta de solidaridad que puede suplir muy bien la falta de dirección. Este reajuste laboral por la maquinaria, la explotación de las parcelas, el cuidado y explotación del ganado ha ido reduciendo la población activa del campo, a base del comportamiento de la propia naturaleza, sin que se haya acelerado, dirigiéndola desde las instituciones, con lo cual el fenómeno se hubiera producido a un ritmo más lento, más regular y más ordenado y se hubiera explotado y aprovechado términos enteros que de esta manera se han perdido o se explotan y aprovechan inadecuadamente.
Nada más que correr por esos caminos y contemplar los grandes espacios naturales a merced del abuso o del abandono, sin ninguna revisión, adaptación ni control.
Bermillo de Alba, está escondido y separado por la carretera general, acaso por eso conserva esa labor de lo antiguo que le da más carácter; junto a su privilegiada situación, su bella estampa recuerda pueblos de antaño llenos de vida y de afinidades, de trabajo y de solidaridad, llenos de ambiente y de paz, donde se llegaba y nadie en la fiesta del lugar quedaba al "sereno de la las noche" sin cenar, eran las épocas en las que las relaciones de afecto entre los pueblos cercanos tenían una garantía de afectos que el tiempo no borraba y pasaba de padres a hijos con la lealtad de una herencia, eran no cabe duda otros tiempos, pero en Bermillo cuando he llegado todavía he encontrado el delicado sabor de las gentes atentas, afectuosas y solícitas donde las haya. Es un don, no cabe duda, y ese se conserva en Bermillo de Alba. Enhorabuena.


ALBA Y ALISTE: vicarías eclesiásticas en la prov. de Zamora y part. jud. de Alcañices, corresponden al arzo. de Santiago y se hallan reunidas bajo la autoridad de un gobernador provincial y vicaría general: reunen 73 pilas en 53 parr. y 30 anejos, que son, en la de Alba: Bermillo, Castillo, Carbajales, Carbajosa, Cerezal, Domez, Fonfría, Losacino, (anejo de Muga), Losacio, Losilla, (anejo de S. Vicente del Barco), Manzanal del Barco, Marquid, Muga, Navianos, (anejo de Marquid), Ricobayo, Samir de los Caños, S. Pedro de las Cuevas, (anejo de S. Vicente del Barco) y Sta. Eufemia (anejo de S. Vicente). En la de Aliste: Alcañices, Alcorcillo, Arcillera (anejo de Ceadea), Bercianos, Brandilanes, Cabañas (anejo de Sarracín), Campo Grande (anejo de Bercianos), Castro Ladrones, Ceadea, Figueruela de Abajo, Figueruela de Arriba, Flores (anejo de Valer), Flechas (anejo de Figueruela de Arriba), Fornillos, Gallegos del Campo, Gallegos del Río, Grisuela, Latedo (anejo de Rábano), La Torre, Lober, Maíde, Moldones, Matellanes (anejo de Alcañices), Nuez, Palazuelo de las Cuevas, Pobladura de Aliste, Poyo, Puercas, Rabanales, Rábano, Ribas, Riomanzanas, S. Blas (anejo de Ribas) S. Cristobal, S. Juan del Rebollar, S. Mamed (anejo de S. Martín del Pedroso), S. Martín del Pedroso, S. Pedro de las Herrerías (anejo de Maíde), Santanas (anejo de Alcorcillo), S. Vicente de la Cabeza, S. Vitero, Sarracen, Sejas, Terroso, Tola, Tolilla (anejo de Lober), Trabazo, Ufones y Vivinera, Valer, Vega de Nuez, Villarino de Cebal (anejo de Grisuela), Villarino Manzanas (anejo de Moldones), Villarino de la Sierra (anejo de S. Martín del Pedroso) y Viñas.

(Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar por Pascual Madoz. Madrid, 1846)

POBLACIÓN:

(Para determinar la población en algunos casos se entiende 4 personas por vecino y otros casos 5. Personas de comunión se entiende mayores de 12 años que eran los que podían comulgar.)

Se ha de tener en cuenta que para elaborar los diferentes censos una fuente, casi la única, era la relación que los párrocos estaban obligados a enviar a su obispo del número de personas que cumplían con el precepto obligatorio de confesar y comulgar una vez al año.

Según los diferentes censos de población, Bermillo de Alba tenía 45 vecinos pecheros en 1541, 36 feligreses en 1607, 18 vecinos en 1717, 55 vecinos pecheros en 1791, 144 personas de comunión en 1791 y 58 vecinos en 1802. En las respuestas por el Partido de Carbajales al corregidor de Zamora en verano de 1790, Bermillo tenía 40 vecinos.

Es significativo observar que Bermillo de Alba tenía más habitantes a comienzos del siglo XIX que en la actualidad, dos siglos más tarde. Los 58 vecinos de 1802 podían ser entre 200 ó 250 habitantes. El Diccionario... de Madoz de 1846 habla de 61 vecinos y 245 almas, como queda dicho más arriba. Es ésta una muestra más del secular abandono de estas tierras, abandono que ha llevado consigo la casi segura desaparición de la mayor parte de los pueblos de la zona. Baste como ejemplo citar que durante los últimos cinco años no se ha producido ningún nacimiento, mientras que han sido 10 o más las defunciones. Consecuencia ha habido un crecimiento negativo de la población, y esta tendencia se ha agravado en las últimas décadas, y nos tememos que continuará agravándose, y creemos que los próximos 20 años marcarán de una manera definitiva la supervivencia del pueblo. Nuestro pronóstico es absolutamente negativo al respecto, y nos gustaría estar equivocados.

Las importantes diferencias de población apreciadas son una consecuencia de los efectos de las guerras de frontera con Portugal y de las sucesivas pestes que afectaron a Castilla. Más tarde la Guerra de Sucesión volvió a castigar a los pueblos fronterizos con levas, saqueos, destrucción, etc. Así los vecinos del Partido de Carbajales redactan un Memorial de quejas al Rey por su situación en 1705 con motivo de la reconstrucción de El Fuerte de Carbajales que les había sumido en la ruina total, pues se había gastado mucha madera, se habían quedado sin labranza "por ocasión de aver estado ocupados en conduzir más de quarenta mill carros de piedra.... como, también haver tenido dicho año y éste alojados ocho compañías de milizias, asistiéndoles con luzes, leña y muchos bíberes para su alimento.... y aver repartido y almacenado quatro zientos carros de paja para el matenimiento de la cavallería, obligándoles por este medio a estos pobres basallos el comprarla para sus ganados, y el que no pudo hacerlo tubo total ruina de ellos por morírseles de necesidad" E. Larruga, Memorias políticas y económicas sobre los frutos, comercio, fábricas y minas en España...

RÍO MALO.

MALO: arroyo en la provincia de Zamora, partido judicial de Alcañices: nace en los términos de Fonfría y Bermillo de Alba, y pasando por los de Cerezas, Videmala y San Pedro de la Nave, concluye con el Esla junto a éste último: riega algunas huertas en tiempo de invierno, y cría pesca de trucha. (Pascual Madoz. Op. Cit.)

Nos parece más fiable, la información publicada en el Dominical de La Opinió por J. Sainz.

" Los orígenes de este pequeño río están en las lomas cercanas a Fonfría. Su lecho de unos catorce kilómetros, atraviesa los campos meridionales de la Tierra de Alba con un trazado recto y uniforme. Comienza su andadura en terrenos montuosos, poblados de algunas matas arbóreas dispersas entre numerosas escobas y espesos jarales. El cauce desciende pausadamente por un valle abierto en medio de un paraje despejado en el centro del cual se enclava Bermillo de Alba. Este pueblo ocupa unos plácidos solares a ambos lados del aún incipiente riachuelo. En las partes bajas se sitúan las viviendas más modernas, edificios confortables que proporcionan cierto aspecto de properidad al casco urbano. Las casas antiguas se hallan escalonadas en la loma sobre la que se sitúa la iglesia. Entre ellas se encuentran interesantes ejemplos de la arquitectura popular, destacando ciertas portaladas construidas con una oscura mampostería de lajas pizarrosas, encintada con enormes sillares de un granito casi blanco, utilizados en las esquinas y en las jambas y dinteles de puertas y ventanas. Dominando toda la población, la iglesia es un templo modesto, con un cuadrado presbiterio, un soportal con columnas ante la entrada y una recia espadaña de tres huecos, bien trazada, con pequeñas bolas rematando su ático triangular.

A partir de Bermillo, el río Malo se introduce en una estrecha depresión cada vez más profunda y angosta. Repartidos regularmente, aún son visibles los restos de los molinos que desde antiguo aprovecharan en su totalidad la fuerza proporcionada por el descenso de las aguas en estos desniveles. El paisaje es áspero y primitivo, con laderas cubiertas de matorrales y los fondos ocupados por pequeños prados, con algunos esbeltos chopos prosperando en las riberas. En estos parajes sorprende el moderno puente de la carretera de Cerezal a Videmala. Es una obra de hormigón construida hace escasos años. Presenta un alarde y unas líneas audaces, realmente inesperadas para este rincón de la geografía provincial. Se forma con una amplia plataforma trazada en suave curva y apoyada sobre cinco pilares que se ensanchan en lo alto formando una especie de esbelto abanico, todo de unas proporciones desmesuradas comparado con la mínima vitalidad de la vía de comunicación a la que sirve. Se formó con él un cómodo desvío para la carretera, abandonándose por inservible la vieja ruta con cerradas curvas que permitieron el descenso hasta el fondo del valle. Antes el río se cruzaba por un inestable paso apuntalado y con peligro de derrumbe, que hubo de derruirse cuando quedó sin uso.

Siguiendo el lecho de las aguas el cauce fluvial se encajona en un barranco de laderas rocosas, erizadas por pizarrones agudos que dificultan penosamente el tránsito. Por aquí, al menos hasta hace pocos años, aún quedaba algún molino bien conservado, entre otros varios destrozados, con su tejado de losas oscuras reflejado en las plácidas aguas de su misma presa. Lejos se hallan Videmala y Cerezal. El primero hacia el norte, subido en lo alto de una loma; y el otro hacia el sur, escondido en un valle cerrado. Desde ambos pueblos bajan hasta el Malo arroyos secundarios, siendo más caudalosa la rivera de Cerezal, dado que su cuenca es bastante amplia. Esta recoge, entre otras, las aguas que rebasan de los pozos de las abandonadas minas de estaño, con excavaciones y escombreras que alteran la armonía natural del paisaje.

Continuando de nuevo por las orillas del Río Malo, el terreno cada vez es más bravío y escabroso. El barranco inicial se transforma en una grieta angosta, limitada por abruptas laderas que forman parte del Cabezo, por el norte, y de sierra Gorda por el otro lado. La poca superficie plana de los fondos quedó inundada por las aguas del embalse del Esla, las cuales se introducen por aquí para formar una recóndita lengua acuática ceñida por las cuestas. Por estos quebrados terrenos, por la margen derecha, desciende el arroyo de la Presa, corriente caudalosa que drena los amplios espacios planos por los que discurre la carretera general de Zamora a Alcañices poco después de haber cruzado por Ricobayo. Más adelante el paisaje, después de tanta opresión, al fin se abre al llegar al valle del Esla, con todos los terrenos bajos ocupados por el embalse. Quedan a la vista, separados por la aguas, Villanueva de los Corchos y Villaflor, dos pequeñas aldeas, barrios desde siempre del concejo de San Pedro de la Nave. De su jurisdicción histórica fueron segregados al quedar anegado su núcleo rector. Ahora sus pocos habitantes viven aislados de los vecinos de las otras localidades con las que estuvieron agrupados, ya que el embalse es por aquí muy ancho y nunca se pensó en construir puente alguno.

En tiempos pasados río Malo se entregaba en el Esla en las cercanías del ya mencionado pueblo de San Pedro de la Nave, creándose una fértil pero escasa vega que nunca fue suficiente para mantener alguna población importante. Debido a los siempre escasos moradores de la zona se conservó casi milagrosamente, sin necesidad de ampliaciones ni derribos, la iglesia visigoda que fortuna fue trasladada piedra a piedra a El Campillo cuando se construyó la presa de Ricobayo. Se perdió su sugestivo enclave original, aquel tan teñido de historias viejas mal conocidas y de leyendas siempre atrayentes. Ahora las aguas quietas se funden sin bravura, ignorando los cauces por donde antiguamente discurrieron, sumergidos en unos fondos que nunca han vuelto a aparecer a la luz de medios siglo en que se inundaron.

 

RÍO ALISTE (P. Madoz, op. cit.)

(Introducimos aquí una descripción del río Aliste, pues creemos que, a pesar de no tener recorrido por el término de Bermillo, la proximidad al mismo y el embalse le confieren gran una importancia para toda la zona)

Aliste: r. en la prov. de Zamora y part. jud. de Alcañices: va en dirección de NO a SE; se forma de las aguas de diversas fuentes y arroyos que desprendidos de la Sierra de la Culebra principian a reunirse en el pueblo de S. Pedro de las Herrerías: con el nombre de río se dirige por Mayde a Pobladura, en donde se encuentra un mal puente de madera; pasa por los lugares de Torre y Palazuelo de las Cuevas, bañando a éste por la derecha y al primero por la izquierda, y entra en S. Vicente de la Cabeza, en donde, así como en Bercianos que deja también a la izquierda, hay puentes de madera de muy mala construcción: continúa su marcha y antes de llegar a Flores recibe el arroyo Cebal, que trayendo su origen de los montes y jurisdicción de Villarino, pasa por Fradellos y viene a unirse por la derecha al mismo tiempo que por la izquierda admite a Riofrío, enriquecido con las aguas que bajan por Cabañas y Campo Grande de la indicada Sierra de la Culebra; pasa por Flores, y en su tránsito a Gallegos del Río, recoge el arroyo Mena; en Gallegos encuentra un puente igual a los anteriores; a poco trecho se reúnen los citados riachuelos, y atravesando el término de Domez, entra en el de Vegalatrabe, pasa por debajo de otro puentecillo y dejando la población a la izquierda llega a Losacino de Alba, donde existen restos de un puente de piedra de dos arcos, que destruyó una avenida en el año 1804. Cruza el pueblo y término de Losacino el riachuelo de Val de Ladrón, que desciende también de la Sierra de la Culebra, baña a Losacio y viene a unirse al Aliste, el que dirigiéndose a Muga y puente de madera del Castillo de Alba, entra en el terreno de Carbajales, en el cual y en el sitio denominado Caño de la Barrosa está un barquichuelo que da paso al camino de Carbajales a Bermillo, y finalmente se une con el Esla al S. de la Pueblica y junto a la barca de S. Pedro de la Nave límite del part. jud. de Zamora, después de haber recorrido 11 leguas. En lo general es vadeable, especialmente en verano y en las primeras 5 leguas de su curso, puesto que aun llega a interrumpirse en dicha estación, pero es caudaloso en invierno, y en las 6 leguas restantes hasta su confluencia con el Esla. Su mayor profundidad es de una vara; fertiliza el terreno que recorre, y en sus márgenes se encuentran buenos y nutritivos pastos, frondosas y espesas arboledas; da impulso a un crecido número de molinos harineros, y proporciona a los pueblos inmediatos excelente pesca de barbos, anguilas, cangrejos y truchas.

 

 

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