Bermillo de Alba (Zamora)

ALGUNOS APUNTES DE LA HISTORIA DE BERMILLO DE ALBA
(Presentamos estos apuntes a la espera de posteriores estudios que nos concretarán más los datos de que disponemos)  

En los inicios de la historia la Península Ibérica estuvo habitada por dos pueblos: los íberos y los celtas.

Los íberos, de procedencia africana, se establecieron en el sur y el este, mientras que los celtas, de procedencia europea, lo hicieron en el norte y el oeste. Son los celtas los primeros pueblos de los que tenemos noticias en nuestra tierra. Los celtas no eran un pueblo homogéneo sino que era un pueblo formado por diversas tribus: lusitanos, vetones, vacceos, etc.

Los vacceos son los ocupantes de la zona noroeste de Zamora, de los que sabemos que practicaban un interesante colectivismo agrario que se ha transmitido casi hasta nuestros días. Esta práctica agraria se explica porque fueron tribus no asentadas en el territorio y, por tanto, no habían llegado a la propiedad privada. Eran, en definitiva, tribus nómadas. Sigamos a Joaquín Costa y su obra Colectivismo agrario en España: "Los vacceos, pueblo celta, habrían practicado hace dos mil años un sistema de régimen agrario idéntico al que los eruditos señalan como característico de los getas y los suevos y ha perdurado hasta nuestros días conocido con el nombre de ROZADA. Los vacceos poseían la tierra en común y distribuían los frutos obtenidos de ella entre las familias; únicamente, para evitar inconvenientes que habían debido experimentar en la labores ejecutadas en mancomún, individualizaban el trabajo, partiendo el campo en tantas suertes o labranzas como familias había y encomendando el cultivo de cada una de éllas a cada una de éstas".

Más adelante el mismo autor dice: Rozadas de Aliste. El campo y la tierra de Aliste se compone de un grupo numeroso de lugares o concejos situados al NO. de la provincia de Zamora, partido judicial de Alcañices, en la misma frontera portuguesa; tributarios casi todos de la antigua casa de Alcañices, a favor de la cual reconocen el señorío directo sobre sus términos municipales. Suelo pobre, la ganadería aventaja con mucho en importancia al cultivo del suelo. Los terrenos de aprovechamiento común en la parte laborable se cultivan por el vecindario comunalmente, haciendo lo que llaman una rozada todos los años, ..., o cada tres años, ..., o cada cinco o más, conforme lo consiente la extensión del suelo disponible".

Un aspecto interesante ha sido precisar la posición de la mujer en la sociedad céltica. La familia era monógama y la mujer ocupaba una posición destacada en el hogar. Trabajaba en el campo, pero también podía tomar parte en la vida pública. Aspecto que nos aclara la tradicional costumbre de trabajar en el campo de igual manera el hombre y la mujer. Costumbre que ha perdurado hasta nuestros días.

Sabemos que al filo de año 1.000 la tierras que comprenden la margen del Duero eran tierras despobladas. La reconquista, por el norte, había avanzado y fijado ya una frontera permanente en el Duero. El reino de León poseía ciudades como Zamora y Toro, y por la parte de Portugal también había alcanzado el Duero, pero quedaba una zona al oeste del río Esla, lo que puede ser aproximadamente Aliste en la actualidad, que estaba despoblada y probablemente sería zona de paso, pero sin asentamientos definitivos.

Posteriormente estas tierras serían pobladas en sucesivas oleadas llegadas a medida que avanza la reconquista, sólo tenemos que observar topónimos como Asturianos, Gallegos, etc. Si bien se ha de tener en cuenta que esta repoblación fue escasa y lenta, pues de hecho lo que ocurría era que en los sucesivos avances de la reconquista las poblaciones no se desplazaban o lo hacían muy escasamente, siendo ocupados los territorios por tropas cristianas o musulmanas alternativamente, respetando casi siempre a la población asentada, incluso respetando sus fueros si los tenían. Además hemos de tener en cuenta que estas tierras nunca pertenecieron a el Al-Andalus, que por el oeste de la península no sobrepasó el Sistema Central, y sólo fueron ocupadas transitoriamente con motivo de sus razzias o expediciones de castigo, como la destrucción de Zamora, etc. Esto explicaría la despoblación casi total de la zona en esta época.

 

SOBRE EL ORIGEN DEL NOMBRE

Según Pancracio Celdrán en su Diccionario de topónimos y sus gentilicios, Bermillo tiene su origen en bermejillos, terrenos de color ocre. De todas maneras creemos que la explicación más acertada nos la proporciona Justo Lira, cuando nos dice que los estudios más modernos apuntan al étimo MELLIMELUM (membrillo, manzana dulce). Lo corrobora el hecho de que el pueblo esté ubicado en una zona de abundante producción de manzanas, además diversos documentos hablan de Mermillo, como nombre del pueblo, que posteriormente evolucionaría a Bermillo.

Así encontramos en el AHN. Osuna, Leg 3.687: "el término que dizen de la Palia desde Baldespino asta el Teso de Mermillo" se refiere a Bustío, una pequeña población despoblada a finales del siglo XV.

Al hablar de las poblaciones que formaban parte del señorío de Alba de Aliste, Gómez Ríos nos dice "la primera relación que conozco de las poblaciones del señorío es de 1527: Mermillo, Muga, Samir, Manzanal, Vide, Losacino, Losacio, Vegalatrave, Ricobayo, Carbajales, Navianos, Marquid, Bustío, Videmala, Domez."

Siguiendo a Gómez Ríos: AHN. Osuna. Leg 869 (2-16). "La villa de carbajales. Tiene el castillo y fortaleza que está junto con el lugar de santa cruz del castillo. Lugares de su tierra e juresdeçión: manzanal, nabianos, vega la trabe, samir, ricobayo, bide, muga, marquid, losaçio, domez, mermillo, vide mala, losaçino. El término de bustío que fue lugar."

Por lo que respecta a Alba, la cosa parece más clara y aquí sí se ve la relación con la repoblación de la época de la reconquista venida del norte de la península. En este caso de Asturias.

Existe en Asturias, condado de Quirós, un pico llamado Peña de Alba, donde quedan las ruinas del castillo de Alba del que nos da cuenta la Crónica Adefonsi Imperatoris (1160): "... et in Alba de Quirós, quae erant castella valde fortísima."

En el interior del castillo estaba el santuario de Nuestra Señora de Alba. Una virgen a la que se cantaban lo siguientes gozos:

Levántate, morenica / Arriba Señora de Alba, / Levántate, morenica, / Que ya viene la mañana. / Que ya viene la mañana, / La mañana va viniendo; / ¡cómo descansa la Virgen / Velada por caballeros! / Levántate, morenica. / Mi santina de la Peña, / Levántate, morenica, / Que tus frailines te velan. / Que tus frailines te velan, / Rezando y espada en mano / ¡cómo despierta la Virgen, / caballeros la guardaron!.

Podemos observar en este texto la practica identidad con las canciones que, en nuestra tierra, la noche de San Juan los mozos cantaban a las mozas después de haberle dejado el ramo en la ventana.

"Levántate, morenita / Levántate, resalada / Levántate. / Levántate a por el ramo / ... etc.

Por lo tanto hemos de concluir, siempre a la espera de posteriores estudios, que el origen del pueblo está en la repoblación de la reconquista, y más concretamente que fue fundado por caballeros templarios de la encomienda de Carbajales cuya fortaleza era el castillo de Alba de Aliste, como explicaremos a continuación.

BREVE HISTORIA DE LA ORDEN DEL TEMPLE

La Orden del Temple fue fundada en Francia por Hugo de Payns en 1120 con la finalidad de proteger a los peregrinos de Tierra Santa, defensa que llevaba consigo el uso de las armas si se le quería dar algún sentido y eficacia. A los caballeros fundadores el rey Balduino II de Jerusalen les cedió una parte del templo de Salomón como sede por la que pasaron a llamarse Caballeros del Templo.

El Concilio de Troyes, 14 de enero de 1129, aprueba la regla por la que se regirán los caballeros, siendo la figura clave en su aprobación San Bernardo de Claraval.

A las obligaciones religiosas y modo de vida de los canónigos regulares había añadido Hugo de Payns, con la aprobación del patriarca, la dedicación a la defensa de los peregrinos.

Muchos cristianos que no podían enrolarse en la Orden del Temple se sintieron impulsados a contribuir con la entrega de granjas y heredades que daban a los templarios. Así surgieron centenares de encomiendas.

La encomienda

Una encomienda era una explotación agropecuaria que abastecía a la Orden del Temple, lo sobrante se comercializaba; en ella había establos, molinos, de aceite o de trigo, porquerizas, vaquería, gallinero y palomares; así como los aposentos para los caballeros, capilla y cárcel.

Cada casa o convento, o varias de ellas, si eran de un rango menor, constituían una encomienda, dirigida por un templario que recibía el nombre de comendador. En ellas rara vez residían más de uno o dos miembros de la orden. También había criados, clérigos, etc.

Los templarios en el reino de León

Los templarios llegaron al reino de León bajo el reinado de Alfonso VII (1126-1157). En 1128 doña Teresa de Portugal entrega a los templarios el castillo fronterizo de Soure (19-3-1128), estando presente su sobrino Alfonso VII, emperador del reino de León. De aquí podemos deducir, ya que no existen documentos, que los templarios habrían pasado por León para llegar a Portugal. No es hasta 1157 cuando se hace la primera mención a los templarios en el reino leonés de Alfonso VII.

Antes de 1168 aparece constituida la encomienda templaria de Ceínos de Campos, que sin duda se había organizado unos años antes.

En 1178 encontramos ya en el reino leonés a un maestre provincial del Temple: Guido de Garda. El 10 de septiembre ya asiste a la curia regia de Salamanca como maestre provincial del reino de León.

Durante el reinado de Alfonso IX (1188-1230) asistiremos al nacimiento de una serie de encomiendas en tierras leonesas y especialmente en las comarcas zamoranas.

El 29 de abril de 1211 el rey Alfonso IX y los templarios alcanzan un acuerdo: los templarios renuncian a las fortalezas de Portezuelo y Santibáñez de Mazorcas, que estaban en manos del rey y ellos reclamaban, y el monarca les devolvía el resto de los bienes y lugares que había tomado, y en compensación por las dos fortalezas que retenía les hacía donación de la villa y fortaleza de Ponferrada.

Entre los bienes que Alfonso IX devuelve se encuentra Alcañices con todo su término, que ya antes había sido templario y ahora se convierte en sede de una importante encomienda.

El acuerdo entre el monarca y los templarios incluía la promesa de devolverles los castillos de Alba de Aliste y San Pedro Latarce, cuando pudiera hacerse con ellos.

Parece que en 1220 el rey Alfonso IX se había hecho con el castillo de Alba de Aliste, pero no lo había devuelto al Temple. De nuevo monarca y orden llegan a un acuerdo, ante la reclamación del Temple, y el rey entrega a frey Pedro Alvítiz, maestre del Temple en los reinos de Castilla, León y Portugal, el castillo de Alba de Aliste.

Hemos de suponer que Alba de Aliste había sido anteriormente templario, pues se habla de devolución, aunque no hay constancia de tal circunstancia.

Alba de Aliste se convertirá en otra de las importantes encomiendas-convento de la Orden del Temple.

El 17 de diciembre de 1285 el rey Sancho IV cede a favor de don Gómez García y de la Orden el impuesto completo de la moneda forera. (Fonsadera, monedas y servicios eran los tres impuestos principales que el rey percibía de los señoríos).

"... a los omnes que moran en tierra de la Orden del Temple e de la tierra d'Alliste et de Tauara que recudiesen a don Gómez García, comendador major del Temple en Catiella et en León, con los maravedíes de la moneda forera.)

LOS TEMPLARIOS EN ZAMORA

La actual provincia de Zamora era uno de los territorios con un mayor número de encomiendas.

- Benavente, que tenía heredades en Ricobayo.

- Villalpando, con un solo templario, frey Lucas.

- Villárdiga, a unos kilómetros de Villalpando, de ella dependía la iglesia de Pajares de la Lampreana.

- Lampreana, nombre utilizado para designar a Villafáfila.

- San Félix, un despoblado en el término de Villafáfila.

- Moladas o Muélledes, despoblado en el término de Villarrín.

Hay otra en Tábara, otra en tierra de Alba con el nombre de Alba de Aliste o Carbajales, otra en tierra de Aliste, Alcañices, y otra en la ciudad de Zamora.

Tábara y Carbajales tenían en 1310 un mismo comendador, frey Gómez Pérez, con él habitaban en esas encomiendas otros diez templarios más, que se encontraban en el castillo de Alba, exentos de alguna manera de la jurisdicción maestral; era el segundo grupo más numeroso de freires de la Orden.

La encomienda que llevaba el nombre de Alba o Carbajales tenía su fortaleza en el robusto castillo de Alba de Aliste en cuya jurisdicción o término se hallaba la villa de Carbajales; ambas, fortaleza y villa dan su nombre a la encomienda.

La llegada de los templarios al castillo de Alba es posterior a 1211, ya que, como hemos visto más arriba, este año el rey Alfonso IX promete a la Orden del Temple que si alguna vez lograra recuperar los castillo de San Pedro Latarce y Alba de Aliste se los entregaría.

Por esta fechas el castillo de Alba formaba parte del señorío que en el año 1206 el rey, su padre, había otorgado al infante don Fernando, el futuro Fernando IIIl.

El rey leonés recuperaría el castillo de Alba de Aliste cuando en 1217 rompió con su hijo, por haber éste admitido la corona de Castilla, corona a la que también aspiraba su padre, pero la entrega de Alba de Aliste no tuvo lugar hasta el 27 de septiembre de 1220.

PROCESO A LOS TEMPLARIOS

Alba de Aliste era un importante centro templario durante el proceso de disolución de la Orden.

En Zamora se comisionó un importante séquito formado por García Pérez, porcionario de Toledo y Melendo Rodríguez, nuncio de Lisboa, acompañados del chantre Rodrigo Rodríguez, del arcediano de Toro Esteban Pérez y de los canónigos zamoranos Diego Alfonso y Guillermo Sánchez, y Benito Pérez que actuó de notario.

Este séquito se puso en marcha el lunes 20 de abril de 1310 hacia Alcañices siguiendo la Vereda Real de Zamora a Galicia y llegaron a Alcañices el día 21 de abril para entregar la citación de comparecencia en Medina del Campo el 27 de abril de 1310. Durante la citación el maestre don Rodrigo Yáñez hizo notar que los frailes que se encontraban en el castillo de Alba estaban exentos de la jurisdicción maestral.

Por ello los mensajeros deciden trasladarse a Alba y se presentan en el castillo de Alba el 22 de abril, donde se encuentran al comendador don Gómez Pérez junto a varios templarios.

El notario registra los nombres de los templarios presentes en la citación: Domingo Martínez, Gonzalo Ibáñez, García Rodríguez, Alfonso, Domingo, Gonzalo, Alfonso, Juan llamado Cabeza, Pelayo y Juan de Chamín, cuyos nombres vienen casi a coincidir con los reseñados en la citación como residentes en Tábara y Carbajales.

Entre los testigos figura Juan Pérez, clérigo del comendador, y Mateo Estébanez, capellán del mismo comendador, lo que hace suponer que entre los freires del Temple residentes en Alba no había ningún sacerdote.

Finalmente, a instancias del comendador, el notario visita e inspecciona a cuatro freires que se encontaban muy débiles y enfermos: Rodrigo Martínez, Pelayo, Juan y Gonzalo Ibáñez.

En el juicio seguido contra los templarios en Medina del Campo se tomó declaración a 33 testigos, entre ellos:

1) Rodrigo Yáñez, maestre provincial

9) .... Díaz, caballero: probablemente Alfonso Díaz, templario de Tábara-Carbajales

17) García Rodríguez, caballero: templario de Tábara-Carbajales

23) Domingo, sargento: presente en Alba de Aliste el 21 de abril

26) Pelayo, sargento: templario de Tábara-Carbajales

28) Juan Cabeza, sargento: templario de Tábara-Carbajales

29) Alfonso ?, sargento: probablemente Alfonso dicho Chamorro de Tábara-Carbajales

30) Juan dicho ....., sargento: probablemente Juan de Chamín

SECUESTRO ECLESIÁSTICO DE LOS BIENES TEMPLARIOS

Al mismo tiempo que en Medina del Campo se instruía el proceso contra la Orden del Temple se ponía en marcha el procedimiento de secuestro eclesiástico de los bienes templarios.

Para este secuestro, inventario y administración de los bienes del Temple el Papa había designado el 12 de agosto de 1308 una comisión de cuatro miembros, ampliada con otros dos más el 18 de octubre. Eran los arzobispos de Toledo, Compostela y Sevilla y los obispos de Palencia, León y Lisboa.

FERNANDO IV COMIENZA A DISPONER DE LOS BIENES TEMPLARIOS

A pesar de que la bula de extinción de la Orden del Temple fue suscrita por el Papa Clemente V el 22 de marzo de 1312, el rey castellano Fernando IV comenzó mucho antes a disponer de sus bienes.

Es a partir de 1308 cuando el rey Fernando IV comienza a disponer libremente de las villas y castillos templarios como si fueran bienes de la Corona, y lo mismo seguirá haciendo, a la muerte del rey, su madre doña María de Molina.

Alfonso XI seguirá disponiendo del patrimonio templario, heredado de su padre, a pesar de que el Papa Juan XXII había urgido la entrega a la Orden de San Juan.

Sucesivos Papas como Clemente VI, Inocencio VI y Urbano V seguirían insistiendo ante los reyes como Pedro I y Enrique II, sin resultado ya que éstos continuarán disponiendo de los escasos bienes del Temple que todavía quedaban en el patrimonio regio.

El problema se solucionará con el paso del tiempo cuando los monarcas castellanos acabarán de enajenar la última villa o heredad procedente de aquellos desaparecidos caballeros.

Repsecto a Alba de Aliste, Fernández Prieto dice ".... Alcañices, Tábara, Alba de Aliste y Villalpando fueron incorporados a la Corona, la que fue depositaria de todos los demás bienes..... los que más tarde fueron cedidos en Señoríos" .

Ya en el siglo XIII era señor de Alba de Aliste don Alonso Téllez de Meneses y durante este siglo y el XIV fue objeto de intercambios, herencias, etc, entre distintas familias de la nobleza castellana, los infantes de Aragón y los sucesivos reyes.

En el contexto de las guerras de la nobleza y de las mercedes reales, características de la casa de los Trastámara, surgió el condado de Alba de Aliste. El primer conde de Alba de Aliste fue don Enrique Enríquez de Mendoza, que fue almirante de Castilla. Enrique IV concedió el título de Conde de Alba de Aliste a don Enrique Enríquez de Mendoza y a su mujer doña María de Guzmán el día 8 de agosto de 1459 "... de aquí en adelante para toda buestra bida seades conde de la buestra villa de alva de aliste..."

CONCLUSIÓN

Fueron los templarios que habitaban en la encomienda de Alba de Aliste los que fundaron el poblado de Mermillo, tierra de manzanas dulces. Posiblemente se inició con la construcción de la ermita dedicada a los mártires San Fabián y San Sebastián, que en la visita del vicario Cid Monroy en 1791 dice que está decente y puede subsistir. Hoy es el cementerio viejo. No creemos que esta ermita se construyera hasta principos del siglo XIII.

No muy posterior será la época de construcción de la Iglesia, también por los templarios de Alba de Aliste. A falta de posteriores estudios y búsqueda de fuentes documentales, y teniendo en cuenta las características arquitectónicas hemos de concluir que fue construida en la primera mitad del siglo XIII.

Por lo tanto nos atrevemos a afirmar que el origen del asentamiento que posteriormente fue Bermillo de Alba, está en torno a los primero años del siglo XIII.

ALGUNAS HUELLAS DE LOS TEMPLARIOS EN BERMILLO DE ALBA

LAS CRUCES. Existe un lugar conocido por este nombre, y allí se conservan las peanas de lo que fueron tres cruces, que formaban parte de un Calvario o Vía Crucis que debía tener sus estaciones entre la Iglesia y las tres cruces. Respecto al Calvario se nos dice que "en determinados lugares de la geografía cristiana, que, curiosamente, están a menudo relacionados con enclaves que pertenecieron a la Orden del Temple .... este Vía Crucis, convertido en Calvario por el lenguaje popular, sale del templo y se encarama hacia el monte..."

EL COLMENAR. También un lugar del pueblo con ese nombre, donde tradicionalmente se cultivaban colmenas. En la época de los templarios se cultivaban intensamente las colmenas esencialmente para obtener cera con fines litúrgicos.

EL MOLINO LAS BRUJAS. En el proceso contra los templarios, que llevó a la disolución de la Orden, se les acusó de cultos esotéricos y en los interrogatorios, siempre bajo tortura que era la forma obligatoria de interrogar, los caballeros confesaron que se les aparecieron mujeres "con las que cedieron en pecado". Las brujas iban muy ligadas en la tradición popular a los templarios. Así mismo en el recuerdo popular existía la tradición de que en los molinos templarios se reunían las brujas. En muchas zonas templarias quedan restos de los molinos de las brujas.

DEL SIGLO XVI AL XX

LA CONCORDIA

El acontecimiento más imoportante en Tierra de Alba de Aliste fue la concordia firmada por el conde don Diego y los vecinos de la villa de Carbajales y su tierra, 11 de enero de 1564. Permaneció en vigor durante más de trescientos años y marcó la vida política, social y económica de Alba de Aliste hasta casi el siglo XX.

Era un instrumento jurídico sobre derechos y obligaciones establecido y firmado por las partes afectadas. En este caso, el conde y los vecinos-vasallos de los diferentes pueblos del condado de Alba de Aliste.

1. Al conde le correspondía administrar justicia en primera y segunda instancia, nombrar o confirmar los cargos públicos y cobrar anualmente el derecho de vasallaje (una gallina y 21 maravedís por vecino a pagar por San Martín de noviembre).

2. Se confirmaba "la propiedad ... en favor de los condes.... de toda la dicha tierra, montes altos o bajos, fontes, prados, pastos, heras e faceras, heredades, eixidos, abrevaderos, con todo lo demás yncluso dentro de los términos de la dicha villa e tierra".

3. El conde otorgó "fuero perpetuo ynfiteusi para siempre jamás a los dichos vezinos de la villa de Carbajales y lugares de su tierra y jurisidzión..." A cambio los vecinos y moradores estaban "obligados a veneficiar y labrar la dicha tierra y a dar y pagar" las siguientes regalías:

a) El noveno de todos los granos, comprendía "la nobena parte, pagado el diezmo, ... de todo el trigo, zenteno, zebada, abena y yerbas.."Los campesinos debían llevar el noveno a su propia costa a las paneras del conde.

b) Forraje para el ganado, también debían pagar el noveno (sacado el diezmo)

c) Noveno de lana y crías de ovejas y cabras

d) Viñas y huertas, prohibía plantar y cercar nuevas viñas y huertas sin permiso del conde

e) Montes propiedad del conde, se reservó para él y para sus sucesores "los Montes Cantadores, Arzinal y Manzanal.."

f) Reserva de pozos en el río Aliste

etc.

Firmaron la concordia: por Carbajales, Alonso Asensio, Diego de Bonillas, Juan Ramos, Julián Bara, Tomás de Dueñas y Diego Lobo; Miguel Moro de Muga; Juan Antón de Videmala; Pedro Moro de Losacio; Sebastián Manso de Bermillo; Pedro Garzón de Samir; Juan de Ribera y Pedro Argüello de Vegalatrave; Joaquín Gallego de Domez; Martín Alonso de Manzanal; Benito de Cesar de Losacino; Juan de Muga, vecino de Marquiz.

Felipe II confirmó la concordia el 3 de septiembre de 1594 con pequeñas modificaciones.

A modo de ejemplo, el año 1620 Bermillo pagó al conde 255 fanegas de trigo, 66 fanegas de cebada, 102.408 maravedís

Igualmete en esta concordia se especifica que Bermillo en 1564 tenía 89 vecinos.

Parece que con el paso del tiempo la aplicación de la concordia se fue relajando, sobre todo en lo relativo al pago de la regalías por parte de los vecinos, hasta el punto que el 7 de diciembra de 1837 los pueblos acordaron no pagar las rentas, pensiones y derechos que el Conde de Alba de Aliste pecibía de sus pueblos ya que a su entender el conde no había cumplido con todo lo estipulado en la citada concordia. Se entabló un largo proceso judicial hasta que el Tribunal Supremo no admitió el recurso de casación de los pueblos contra sentencias anteriores que daban la razón a los condes o sus descendientes.

Sentencia de de 8 de febrero de 1865. Sala Primera. Sección Segunda

En la villa y corte de Madrid, a 8 de febrero de 1865, en el pleito pendiente ante Nos por recurso de casación, seguido en el Juzgado de primera instancia de Alcañices y en la Sala tercera de la Audiencia de Valladolid, por Doña Bernardina Fernández de Velasco, Duquesa de Uceda, y Don Francisco de Borja Téllez Girón, Conde de Alba de Liste, autorizada la primera y representado el segundo por su marido y padre respectivo Don Tirso Téllez Girón, con los vecinos de los pueblos de Manzanal del Barco, Videmala, Bermillo de Alba, Muga de Alba, Ricobayo, Losacio, Vegalatrave, Domez, Samir de los Caños, Losacino, Vide y el Castillo, que formaban la antigua jurisdicción de Carbajales, sobre cumplimiento de una escritura de concordia.
Resultando que la Reina Doña María, por Real cédula espedida en Madrigal á 16 de diciembre de 1439, hizo merced á su criado D.Enrique Enriquez, por sus muchos y buenos servicios, de la villa de Carbajales y del Castillo de Aliste, con toda su tierra, aldeas, términos, vasallos, distritos, territorios, justicias y jurisdicción civil y criminal, rentas, pechos, derechos, y todas las demás cosas pertenecientes á la referida villa, castillo y tierra, por juro de heredad, según y como pertenecía á la Corona: que la Reina de Portugal Doña Leonor, D. Juan, Rey de Navarra, D. Enrique, Infante de Aragón; D. Juan II y Doña María su madre, confirmaron la merced del señorío, rentas, pedios y derechos de la villa de Carbajales, su tierra y castillo de Alba; y que el Rey D. Fernando el Católico, por su albalá de 21 de agosto de 1477, hizo merced á D. Juan Enriquez, Conde de Alba de Liste, por los servicios del Conde, su tío, de las alcabalas, monedas u otras cualesquiera rentas, derechos y servicios de las villas y lugares que el mismo Conde tenia y había dado á sus hijos, llevándolo él y sus sucesores libre y quietamente:
Resultando que todos estos documentos y otros relativos a otras concesiones, los presentó D. Juan Enríquez, Conde de Alba de Liste, á S. M. el Rey D. Felipe V en virtud de sus Reales disposiciones para examinar la forma en que se poseían estas rentas y oficios; oída la Junta de Ministros creada al efecto, se sirvió S. M. por Real cédula de 5 de diciembre de 1708 mantener al Conde de Alba de Liste y sus sucesores, y confirmar y ratificar la propiedad de todas las rentas y derechos de que gozaba en los lugares de sus estados en virtud de los documentos mencionados, siendo su voluntad que no se le inquietase en su justa y antigua posesión, por declarar era todo preservado del decreto de incorporación de lo enajenado de la Corona:
Resultado que declarado por dos ejecutorias de 8 de febrero de 1519 y 23 de diciembre de 1561, que pertenecían al Conde de Alba de Liste todas las tierras, prados, montes y demás terrenos comprendidos en la demarcación de la villa de Carbajales y pueblos de su tierra, en el año de 1564 D. Diego Enríquez de Guzmán, Conde de Alba de Aliste, y Alonso Asensio y otros vecinos de la villa de Carbajales, Muga, Videmala, Losacio, Bermillo, Samir, Vegalatrave, Domez, Manzanal, Losacino y Marquiz, por sí y en nombre de dicha villa de Carbajales y su tierra, celebraron un convenio, por el que el primero les dio á fuero y infiteosis, para siempre jamás, los términos de dicha villa y tierra, montes altos y bajos y heredades, con todo lo demás que por ejecutorias y posesiones estaba adjudicado á su estado y mayorazgos, entre otras, con las condiciones siguientes:

1ª Que el Conde, por sí y sus sucesores, concedía en foro perpetuo infiteosis para siempre jamás á los vecinos y moradores que eran y fuesen de la dicha villa, sus lugares y tierras, los términos y demás referido, con obligación de beneficiarlos y pagar de todo el trigo, cebada, centeno, avena y yervos que se cogiesen en cualquiera parte de la dicha jurisdicción, la novena parte, pagado el diezmo en cada un año, puesta en las paneras del Conde, medido por buena medida; debiendo, para quitar duda de lo que habían de pagar, no levantar el pan de las eras hasta llamar á la persona que el Conde tuviese para la cosecha de sus rentas, so pena de perder el pan y semillas.

2ª Que los alcaceres y errenes que se segasen ó vendiesen en pie pagarían la novena parte del precio en que se vendiesen, guardándose lo mismo en Ias otras semillas susodichas, quedando libres el alcacer y errenes que comiesen ganados ajenos.

3ª Que todos los ganados, ovejuno y cabruno, que se criasen en los dichos términos, de las crías que hubiese en cualquier tiempo y de la lana y añinos que trasquilasen y hubiesen, habían de pagar la novena parte de todo, además del diezmo; y si la cría, lana y añinos no llegasen al número nueve, se pagase el noveno á dinero, según la estimación de la villa y lugar, donde se pagase: que en lo tocante á los carneros, ovejas y corderos, se pagase el noveno de todos los vellones y añinos que de ellos se sacasen, en cada un año, aunque lo vendieran por trasquilar, averiguando lo que justamente solía valer, y reservándose el Conde la facultad de que sus ganados pudiesen pastar en todos los términos, sin que para ello se le hiciera descuento alguno.

4ª Que los vecinos no habían de emancipar ni plantar más viñas de las que estaban cercadas y demarcadas, sin espresa licencia y facultad del Conde, pagando de las viñas, huertas y frutales, el diezmo de lo que cogiesen; y si en algún tiempo se redujesen á pan ó á alguna de las semillas indicadas, habían de pagar, además del diezmo, la novena parte de lo que cogiesen, no pudiendo hacer mas huertas ni huertos de los que había en daño ó perjuicio de las tierras labrantías y de las otras semillas; permitiendo, por último, el Conde á los vecinos que pudiesen libremente romper, guardando prados boyales y montes altos, pagándole el diezmo ó noveno del pan ó semillas que cogiesen , en la misma forma que las otras tierras, desistiéndose una y otra parte de todos los pleitos que sobre viñas plantadas en la dicha villa y tierras, mejoramientos de ellas, sobre tierras y posesiones y sobre la jurisdicción de la dicha villa y tierra hubiera y estuvieran pendientes, obligándose el Conde á traer á su costa, dentro de seis meses, la confirmación y facultad de S. M.:
Resultando que en 11 de enero de dicho año de 1564 fue presentada esta concordia al Escribano de Zamora Cristóbal Peña, ante quien se otorgó la correspondiente escritura, que aceptaron y ratificaron en el siguiente día 12 Pedro Gazapo y Diego de Riero, vecinos, el primero de Carbajales, y el segundo de Manzanal, apoderados también como Alonso Asensio y consortes, pero que no habían podido asistir anteriormente por hallarse enfermos; y que demandado el Conde por los pueblos para que trajese á su costa, como se había obligado, la Real facultad de confirmación y aprobación de la concordia, se espidió Real cédula en 3 de setiembre de 1594, por la que S. M. el Rey D. Felipe II se sirvió dar licencia y facultad al Conde Alba de Liste para que llevase á efecto el concierto referido en la forma que contenía la escritura, otorgando de nuevo sobre ella las que fuesen necesarias para su firmeza y validación:
Resultando que en 11 de enero de 1595 otorgaron otra escritura Don Diego Enriquez y Guzman, Conde de Alba de Aliste, y los Procuradores de la villa de Carbajales y su tierra, en la que, insertando la de concordia referida y en atención á que hallándose ausente el Conde, su hermano y sucesor, sin alterar aquella, había concedido á los vecinos otras cosas que le habían pedido, y de lo cual por su parte había otorgado escritura en 12 de noviembre de 1589, cumpliendo el Conde lo que era obligado, y la parte de los Concejos por lo que les tocaba, aprobaron y ratificaron, en virtud de dicha Real facultad la escritura de fuero infiteosi del diezmo y noveno ante el Escribano Cristóbal Peña, aprobando el Conde los capítulos de la otorgada por su hermano, que no alteraban en nada la de concordia, y antes servían para declaración de lo que se contenía en ella:
Resultando que acordado en 7 de diciembre de 1837, á instancia de los pueblos, el secuestro de las rentas, pensiones y derechos que el Conde de Alba de Aliste percibía en ellos, pretendió su administrador que se alzasen en atención á que no había podido hacer la presentación de títulos en tiempo, por hallarse obstruidas las comunicaciones de la capital con las provincias, y que daba información sobre el particular, por auto de 27 de marzo de 1838, que confirmó con las costas la Audiencia de Valladolid en 12 de igual mes de 1840, se alzó el secuestro de las rentas, quedando en libertad el administrador del Conde para continuar percibiéndolas como hasta entonces:
Resultando que en 28 de noviembre del mismo año entabló demanda el Promotor fiscal del Juzgado de Alcañices para que, declarándose incorporadas á la nación la villa y tierra de Carbajales, se aboliesen todos los derechos, prestaciones y gavelas que satisfacían; y que formado por el Conde artículo de incontestacion oponiendo la escepcion de pleito acabado, fundada en las ejecutorias que había obtenido contra los pueblos en la escritura censual otorgada con los mismos, y en el juicio de incorporación que había sufrido con sujeción á lo dispuesto por el Rey D. Felipe V, y por resultado del que se había espedido la cédula de conformación que debía ser considerada como una ejecutoria ganada en juicio de incorporación, se estimó el artículo por sentencia del Juez de primera instancia de 12 de enero de 1850, de que interpuso apelación el Promotor fiscal, que le fue admitida, sin que conste en los autos su decisión:
Resultando que Doña Bernardina Fernández de Velasco, Duquesa de Uceda y otros títulos, y su hijo D. Francisco de Borja Téllez Girón, Conde de Alba de Liste, entablaron demanda con la autorización y representación indicadas, en 20 de noviembre de I860, en la que esponiendo que la mayor parte de los propietarios de Manzanal, Muga, Bermillo y otros pueblos del Condado, se habían opuesto, á pretesto de abusos que se decían cometidos, á pagar el noveno de todo lo que cogían, pretendiendo esceptuar lo que llaman suelos y terragueros de los muelos; queriendo, en lugar de medir á rasero, hacerlo á colmo, con lo cual resultaban defraudados los derechos de los Condes; suponiendo que solo debían novenar un cordero entero, ó el precio de la mitad de uno, esceptuando de propia Autoridad la parte equivalente á las fracciones más pequeñas: que habían cerrado arbitrariamente huertos con posterioridad á la concordia, dedicando estos terrenos á plantíos y arbolados ú hortaliza, sin querer satisfacer cosa alguna de ellos por razón de noveno, sobre lo cual, y sin embargo de que podrían solicitar, con arreglo á aquella, que desapareciesen los cercados, se prestaban, por no causar perjuicio, á que continuasen, siempre que se les paguen también el noveno de los árboles que se cortasen o de las legumbres que se recogiesen; y que por último, pretendiendo desconocer el condominio que los Condes tenían en los granos reunidos en las eras durante la época de la recolección, puesto que eran dueños de una parte, para impedir toda vigilancia dirigida á que no se menoscabase su renta del noveno, se había prohibido por los Alcaldes la entrada de noche en las eras á todo el que no tuviera frutos de su pertenencia; designando por sus nombres, y con espresion de su vecindad, en número de 590, las personas que habían hecho mayor oposición al cumplimiento de las obligaciones que les imponía la concordia, suplicaron se declarase que las personas referidas estaban obligadas, en concepto de dueños de los terrenos que disfrutaba en los términos de los citados pueblos y en la villa de Carbajales, por si y como representantes legítimos de sus respectivas mujeres: primero, á pagar á los demandantes en cada año la novena parte, deducido previamente el décimo, de todo el trigo, cebada, centeno, avena y yervos que cogiesen en cualquier punto de los citados terrenos de su propiedad: segundo, á consentir que la medida de los granos fuera á rasero y de cuanto se cogiera, sin esceptuar los suelos, terragueros ni ninguna otra parte por ningún motivo: tercero, á no levantar los granos de las eras hasta después de llamar las personas que estuviesen puestas por los demandantes para que se hiciera ante ellas previamente la medida de todo en la forma espresada, bajo pena de perder á favor de los demandantes cuanto hubiesen cogido: cuarto, á considerar á los demandantes y á sus herederos perpetuamente como dueños del diezmo de las cosechas reunidas en las eras pertenecientes á los demandados, sin impedirles vigilarlas, á fin de evitar que se levantasen sin novenar ninguna parte de los frutos: quinto, á novenar igualmente y entregar la décima parte del precio de las yerbas y forrajes que vendiesen ó utilizasen, sin aprovecharlos con sus ganados propios: sesto, á no sembrar en las tierras de su pertenencia ninguna otra semilla más que las de trigo, cebada, centeno y avena, o en otro caso á pagar el noveno de cuanto produjesen dichas tierras, ya las destinasen ó hubiesen destinado á viñedo, plantíos y arbolados, patatas ó legumbres de otras clases, ó á cualquiera otra semilla: sétimo, y por último, á satisfacer en metálico la parte que correspondiera de las crías de ganado lanar y cabrío de que no hubiera obligación de entregar una por no llegar á diez; y que en su consecuencia se condenase á los demandados á que en cumplimiento del contrato de 1564, conocido con el nombre de concordia, ejecutasen en cuanto dejaban solicitado, con reserva de todos los demás derechos que pudiera dar á los demandantes, con las costas:
Resultando que los pueblos demandados, á escepción del de Ricoboyo que no se personó, impugnaron la demanda, alegando que si bien no negaban la concordia otorgada en la fecha que se decía, sí que su origen fuera la declaración de las Tribunales de que Carbajales y sus 14 pueblos fueran propiedad del Conde de Alba de Liste; produciéndose por el contrario la sospecha, en atención á los muchos pleitos que había seguido, de que el señorío jurisdiccional era el origen de los derechos que había alegado en el litigio á que había puesto fin la concordia: que con arreglo á ella habían satisfecho á los Condes el noveno, sin que en el espacio de 300 años hubiera habido cuestión alguna; pero como durante este largo tiempo, mil circunstancias, hoy desconocidas, habían alterado, aunque no esencialmente, los capítulos de la concordia por convenio de ambas partes, por consentimiento de todos, y por una costumbre de doscientos años, nacida de la conveniencia, se había variado en algunos accidentes lo acordado entonces; y si bien no había contrato escrito, existía una costumbre con el acuerdo tácito de los Condes, y en todo el tiempo de que había memoria, y por lo tanto una novación confirmada con actos y hechos por más de cien años, por cuyo tiempo, no solo se ganaban los derechos de los particulares sino hasta el señorío de los pueblos y su jurisdicción. Que nunca se había cobrado noveno de los suelos de la era y terragueros; y aun cuando la concordia no los esceptuaba, la escepción se había hecho después, acaso inmediatamente y con acuerdo escrito de los Condes, estando de inmemorial en la posesión de no pagarlo: que siempre habían medido á colmo, no pudiendo conformarse con una variación caprichosa que les quitaba tiempo en una época en que tan necesario les era, y porque siendo aquella igual para todos, no era posible que se siguieran perjuicios al Conde: que aun cuando también era cierto que la concordia obligaba a pagar el noveno de corderos y cabritos, desde la fecha de la misma se habían cobrado de 10 uno, de 15 uno y medio y nada de las fracciones más pequeñas; pero de seis uno y de 16 dos, de modo que aquella se había variado en este punto por convenio tácito de ambas partes, debiendo haber sin duda existido un acuerdo para tal novedad. Que en el mismo caso se hallaba la reclamación relativa al pago de los frutos y cercas que se hubiesen hecho después de la concordia que lo prohibía, porque prescindiendo de la imposibilidad de saber cuáles eran anteriores, jamás se había opuesto el Conde á que se hiciesen las cercas, porque lo acordado era que sin su licencia no se plantasen viñas ni se ocupasen para huertas tierras de pan llevar, lo cual no era posible por no ser de riego. Que no era cierto que se hubiera prohibido entrar en las eras á los dependientes del Conde, y únicamente, por haber éste tenido en tiempos anteriores gentes de malos antecedentes que las habían atropellado y herido á algún vecino, se habían establecido patrullas por los Alcaldes. Que los Condes nunca habían tenido derecho, ni por la escritura de concordia ni por contrato, sobre la yerba de los prados; y en cuanto á la de los alcaceres y errenes, como que se consumía con los ganados, los Condes no podían entablar reclamación alguna mientras no citasen algún hecho concreto; y que también se hallaba fuera de lo que la costumbre había establecido por derecho la pretensión de los demandantes de no sembrar las tierras más que de trigo, cebada, centeno y avena, puesto que no había prohibido ni dejado de consentir que se sembrasen de otras simientes, habiendo cobrado el noveno de lo que realmente había sido cosecha de aquellas especies; concluyendo con pedir que se declarase en definitiva en los términos que habían indicado respecto a cada uno de los particulares referidos, y que la intervención en las eras fuera y se entendiese sin los abusos que había cometido el representante del Conde en los últimos años:
Resultando que los demandantes replicaron que haciendo ciento cincuenta años que el Condado de Alba de Liste estaba en litigio, no era posible creer que los anteriores Condes hubieran hecho concesiones que alterasen la primitiva concordia; pero que, aun en el caso de que existieran, nunca podrían durar por más tiempo que el de la vida del que las había otorgado por la cualidad de vinculados de los bienes sobre que recaían, y que la prescripción no podía tener lugar por falta de buena fe y justo título, que no podía decirse existiese cuando dejaban de cumplir lo espresamente estipulado:
Resultando que articulada por una y otra parte prueba testifical, dictó sentencia el Juez de primera instancia estimando la demanda en todos sus estremos, escepto en el relativo al pago del noveno de las legumbres y semillas, respecto del cual absolvió à los vecinos:
Resultando que interpuesta apelación por una y otra parte, la Sala tercera de la Audiencia de Valladolid confirmó en 18 de febrero de 1864 la sentencia apelada, entendiéndose que de todas las tierras cuyo cultivo se hubiese variado desde que se otorgó la concordia sin licencia espresa de los demandantes, ó sus causantes, pagasen los demandados, á contar desde que esta sentencia causase ejecutoria, el noveno mientras subsistiera la variación referida, á regulación pericial, si no hubiese conformidad en las partes, del trigo, cebada, centeno, avena y yervos que debieran haber producido á no haberse variado dicho cultivo:
Resultando que los pueblos demandados interpusieron recurso de casación, alegando que los demandantes se habían presentado en el pleito, no como propietarios particulares, como podían serlo, si bien nunca lo habían justificado, sino con un título esclusivamente señorial, demandando á la universalidad de todos los pueblos que habían sido sus vasallos; y que habiéndose fallado la demanda como un negocio común, citándose leyes de Partida que no podían tener aplicación de ningún género en una cuestión como la presente, en la que únicamente había podido tratarse con utilidad de si la prestación del noveno era ó no jurisdiccional para que debiera ó no quedar abolida, se habían infringido notoriamente las leyes de señorío, y con especialidad lo dispuesto en los artículos 3º y 13 de la de 26 de agosto de 1837, siendo esta también la doctrina admitida por los Tribunales para su aplicación: que aun suponiendo que la escritura de concordia debiera entenderse como de contrario se pretendía, no habiéndose cumplido las obligaciones impuestas en ella, ni pedidose su cumplimiento, había prescrito la acción para exigirle después del trascurso de cerca de tres siglos, infringiéndose por ello la ley 5ª, tit. 8°, libro 11 de la Novísima Recopilación, 63 de Toro; y no pudiéndose tampoco, sin infracción de la 7ª de los mismos titulo y libro, entrarse en averiguaciones ni pruebas acerca de la época de la variación del cultivo de las tierras:
Vistos, siendo Ponente el Ministro D. Manuel José de Posadillo:
Considerando que no pudiéndose estimar corno motivos de casación las cuestiones de hecho y de derecho no fijadas ni discutidas en el juicio, ni apreciadas por consiguiente en la sentencia, no tienen aplicación al presente caso los artículos 3º y 13 de la ley de señoríos de 26 de agosto de 1837, puesto que no ha sido objeto del pleito si la prestación del noveno es jurisdiccional, sobre cuyo punto tienen espedito su derecho las partes, sinó únicamente el cumplimiento de las obligaciones impuestas en la concordia:
Considerando que no siendo suficiente para la casación que se haya infringido una ley, sino que es preciso citarla oportunamente, toda vez que por los demandados fue propuesta la escepcion de prescripción inmemorial respecto al modo en que se venía cumpliendo la concordia, y no han citado al interponer el recurso las leyes que á dicha prescripción se refieren, no ha podido este punto ser tomado en consideración:
Considerando que la ley 5ª, tít. 8°, libro 11 de la Novísima Recopilación, que ha sido citada en el recurso por los demandados, en cuanto al derecho que la sentencia ha concedido y ellos niegan al demandante para haber exigido el cumplimiento de la concordia después de cerca de tres siglos que se venía practicando de otro modo, no ha sido infringida; pues habiendo sido vinculados los bienes de que se trata, no han pasado aun treinta años desde el 1836, en que fue restablecida la ley de desvinculaciones de 1820:
Considerando que la ley 7ª del mismo título y libro, que igualmente se ha citado como infringida, por tratar solo de la prescripción de las imposiciones en posesión y propiedad, no es aplicable al presente caso;
Fallamos que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casación interpuesto por los vecinos de los pueblos demandados, á quienes condenamos en las costas, devolviéndose los autos a la Real Audiencia de Valladolid con la certificación correspondiente.
Así por esta nuestra sentencia que se publicará en la Gaceta é insertará en la Colección legislativa, pasándose al efecto las copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.—Juan Martin Carramolino.— Manuel Ortiz de Zúñiga.— Pablo Jiménez de Palacio.—Laureano Rojo de Norzagaray.—Tomás Huet.—Eusebio Morales Puideban.—Manuel José de Pasadillo.

Madrid 8 de Febrero de 1865. =Francisco Valdés.

Otros datos de población:

Añadimos aquí algunos datos referentes al número de habitantes que ha tenido el pueblo en distintas épocas de su historia. Creemos que estos datos se deben tomar con cierta cautela, pues, según las fuentes, las diferencias son importantes.

1530: 44 vecinos.

1541: 45 vecinos pecheros.

1588: 28 vecinos.

1591: 44 vecinos pecheros y 1 clérigo.

1607: 18 vecinos; 36 feligreses.

1620: 15 vecinos.

1717: 18 vecinos.

1790: 40 vecinos.

1791: 55 vecinos pecheros; 144 personas de comunión.

1802: 58 vecinos.

1829: Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal (Sebastián Miñano y Bedoya):

Bermillo, el del partido de Carbajales. Tiene 338 hab. Es de la Vicaría de Alba de Aliste, arzobisp. de Santiago. (Nota dada por el presbítero don Domingo Puelles, cura de Rabanales)

1846: El pensamiento de la nación, periódico religioso, político y litrario, bajo la dirección de D. Jaime Balmes, miércoles 16 de sepembre de 1846:

División de las provincias en distritos electorales para el nombramieno de diputados a cortes.

Bermillo de Alba - 262 almas

1848. Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar de Pascual Madoz.

61 vecinos, 242 almas, 24 contribuyentes, 25 electores, 1 alcalde, 2 regidores, 1 síndico. Mozos de reemplazo del ejercito: 1 de 18 años, 2 de 19 años, 2 de 21 años, 6 de 22 años, 1 de 23 años y 1 de 24 años.

1884: 90 vecinos, 360 almas.

1900: 282 habitantes.

1920: 364 habitantes.

1970: 328 habitantes.

1985: 256 habitantes.

Al respecto hemos de aclarar varios conceptos para un mejor entendimiento de los datos anteriores.

Primero: Los vecinos pecheros eran los que estaban obligados a pagar tributos.

Segundo: Que para calcular el número de habitantes se suele multiplicar el número de vecinos por 4,3. Aunque este número es discutido por los especialistas. Algunos apuntan a multiplicar por 4 y otros por 5.

OTRAS CURIOSIDADES EN LA HISTORIA DE BERMILLO

Virgen de Árboles (Carbajales). Al pertenecer Bermillo al partido de Carbajales es lógico que encontremos alguna relación entre el pueblo y la patrona de la cabecera. Parece que en 1862 se produjo una gran sequía en toda la comarca y los párrocos de varios pueblos acudieron en rogativa a la Virgen de Árboles.

"También fue memorable la rogativa pública que el 20 de mayo de 1862 realizaron los párrocos y los concejos de Bermillo de Alba, Losilla, Marquid, Manzanal y Muga de Alba, viniendo a visitar a la Virgen con sus imágenes y enseñas, salvando con ello la cosecha amenazada de sequía". Guia para visitar los santuarios marianos de Navarra. Mª Jesús Iribicu.

BIBLIOGRAFÍA:

Manuel Gómez Ríos: Alba de Aliste en la visita de D. Manuel Cid y Monroy 1791

Manuel Gómez Ríos: Alba de Aliste (1190-1564)

Juan G. Atienza: Los enclaves templarios

Rafael Alarcón Herrera: La huella de los templarios

Jesús Ávila Granados: La mitología templaria

Gonzalo Martínez Díez: Los templarios en la corona de Castilla

Gonzalo Martínez Díez: Los templarios en los reinos de España

Mª Elisa González Moro: La zamorana tierra de Alba (1752-1985)

José Mª Mínguez: La España de los siglos VI al XIII

Francisco J. Fernández Conde: La España de los siglos XIII al XV

Justiniano Rodríguez Fernández: Reyes de León

Alfonso Ceballos Escalera: Reyes de León (2)

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